Mi respuesta rápida es Si, es necesario. No podemos hacer una presentación del evangelio completa sin hablar del lugar donde el pecado nos lleva después de la muerte. Si no se comunica la consecuencia del pecado, seguramente ninguna persona entienda el mensaje del evangelio. Porque básicamente el evangelio es para sacar al ser humano del pecado y del futuro infierno al que está destinado. Por eso murió Jesús en la cruz, por amor a nosotros para que no seamos condenados a una eternidad apartados de Dios.

Es verdad que cuando solo hablas del cielo, indistintamente si pronuncias la palabra infierno o no, estás hablando de ello. Estás intentando comunicarle el mensaje que le va a llevar al cielo. Y es ahí donde nuestra mente asocia que la persona está en el lugar que no quieres pronunciar. El infierno va anclado a la palabra cielo, porque es el opuesto. Igual que hablas del color blanco sabes que hay un opuesto, el negro.

No hay que tener miedo para hablar sobre este tema.

 

Hay que ser comprensible y sensible con el tema. No podemos ir condenando a las personas con furia o alegría, o sin ninguna sensibilidad, Jesús nunca lo hizo así, no podemos condenar, porque nosotros no somos quienes condenamos, no es nuestro llamado. Nosotros no podemos condenar a nadie a ir al infierno.

Un profesor mío del seminario siempre nos decía una frase. Decía que no es fácil de entender, pero la verdad es que…

“Las personas que van al infierno, es porque han decidido ir al infierno.”

 

Toda persona a lo largo de su vida va a tener la oportunidad de escuchar el evangelio de una manera o de otra. Dios es justo y da la oportunidad a todo ser humano. Por situaciones o por palabras o cualquier otra cosa, Dios da la oportunidad de elección a cada persona. Nuestro cuerpo está diseñado para ser eterno, tiene un ADN del Creador que aunque por muy ateo que sea la persona le va a ser imposible negar que hay una Divinidad que lo creó, no puede cortar ese cable, pero si puede poner pecado en medio para tapar esa realidad. Por lo tanto siempre va a ver una respuesta,  si o no.  No es algo de medias tintas.

Entonces cuando prediques el evangelio, aunque no menciones la palabra infierno, estarás hablando de ello sin que te des cuenta. Aunque no estés haciendo una descripción del lugar. Pero te animo que hables del infierno, para que expongas que Jesús nos ha librado de ese sitio y nos ha regalado una vida eterna y plena con Dios.

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David de Lago

Photo by Aziz Acharki on Unsplash y Photo by Johannes Plenio on Unsplash

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