Preguntas y Respuestas sobre el Evangelismo

Preguntas y Respuestas sobre el Evangelismo

“No se me da bien evangelizar.”

🗨️ Pregunta por Gladys

El llamado a evangelizar y hacer discípulos, el Señor Jesús nos lo dio a todos los que creemos en su nombre y en su mensaje de salvación. Bajo esta premisa, y sabiendo que es el Espíritu Santo quien nos guía y nos ayuda, todo creyente está capacitado para hablar sobre Jesús y Su salvación. Es cierto que la personalidad de cada uno puede influir, pero si cada persona hace uso de las herramientas que el mismo Dios nos ha dado como son la oración, la lectura diaria de la Biblia para escuchar su voz, el testimonio personal y la comunión fraternal de la iglesia, en realidad, el evangelizar se convierte en compartir con los demás sobre lo que ya ha sucedido en nuestra vida e invitarlos a encontrar en Jesús la respuesta a todas y cada una de sus inquietudes espirituales y, lo principal, la promesa de la vida eterna junto a Él. Así como nadar sólo se aprende nadando, evangelizar sólo se aprende evangelizando. La teoría sirve pero sólo la práctica lo hace real en nuestra vida.

“¿Qué herramientas usar para quitar esas inseguridades, y hablar de la buena noticia, en el mundo de hoy?”

🗨️ Pregunta por Merce

La inseguridad parte de nosotros mismos porque creemos no ser capaces de tener la respuesta a todo, y es que no la tenemos. También porque nos da miedo el rechazo, el qué dirán o qué pensarán, pero de todo ello, la inseguridad propia es lo único que depende de nosotros. Para combatirla, necesitamos trabajarla y encontrar respaldo en nuestras fortalezas. Tenemos muchas habilidades que pueden reforzar esa inseguridad y hacer que comuniquemos el mensaje del Evangelio con más libertad.

Es normal que los prejuicios o ver que nuestra sociedad vive de espaldas a Dios, nos haga sentir inseguros, pero nuestro llamado es compartir la buena noticia de Jesús independientemente de lo que el resto del mundo piense o viva. Nuestra parte es sembrar y dejar que Dios luego obre y coseche, y nuestro mejor aliado es el Espíritu Santo que nos guía siempre cuando nos disponemos a cumplir con nuestra misión.
En cuanto a herramientas más prácticas, la principal y que puede aportar seguridad es nuestro testimonio personal. Algo que es tuyo propio, que has vivido y que conoces con total detalle, siempre será algo seguro sobre lo cual puedes basarte y que puede abrirte muchas puertas para hablar de Dios.

También, formarte y adquirir conocimientos bíblicos te aportará mucha seguridad, porque cuando conoces algo puedes hablar de ello con total certeza y libertad, sin miedo. Necesitamos meditar y profundizar en la Palabra de Dios para que nos sirva de referencia en nuestras conversaciones.

Otra herramienta son las preguntas. Puedes prepararte algunas que te ayuden a iniciar una conversación y a guiarla hacia compartir el mensaje del Evangelio. Por otro lado, memorizar pasajes bíblicos es un recurso muy útil a la hora de responder preguntas que surjan o se den en las conversaciones.

Y por último, pero no menos importante, la práctica. Practicar lo que conocemos, lanzarnos y probar, nos da la experiencia necesaria para crecer en ello. A través del ministerio EnBuscadeJesus.net, se dan múltiples oportunidades para poner en práctica la evangelización, ya que cientos de personas acuden cada día con preguntas espirituales que nosotros podemos contestar. Si te gusta la evangelización, este ministerio puede ser una gran bendición para tu vida. No olvides que tus fortalezas siempre serán mayores que tus inseguridades y que, si te dispones a compartir el evangelio, Dios se encargará de ser tu mejor herramienta.

“Mi pregunta tiene que ver con cuestiones culturales a la hora de hablar con españoles del evangelio. Muchas veces, prefiero no acercarme a desconocidos para hablarles de Jesús porque no sé si les va a dejar mal sabor que una persona que no conocen de nada intente iniciar una conversación así.”

🗨️ Pregunta por Caroline

Conocer bien el contexto y la cultura donde te mueves es muy importante a la hora de comunicar el mensaje del evangelio. El español es una persona que no quiere tener problemas ni conversaciones que sean raras. Realmente todos huimos de momentos de interrupción en la calle. Lo ideal es encontrar un punto de unión entre las dos personas y, a través de ese puente que se ha creado, entablar la conversación y presentar el mensaje del evangelio sin miedo. Busca esos lugares, momentos o actividades que creen ese espacio seguro para la otra persona y atrévete a comunicar el mensaje del evangelio. El libro “Jesús en los Bares”, escrito por David de Lago, director de Decisión, te ayudará a comprender mejor la cultura española y te enseñará cómo puedes hablar a los no creyentes acerca del amor de Dios.

“Soy tímida y siempre está el temor a ser rechazada. ¿Qué me podéis recomendar?”

🗨️ Pregunta por Gloria

Te recomiendo que seas natural y que aproveches todas las oportunidades que la vida misma te ofrezca para compartir tu fe. Si el hijo de una amiga se enferma, dile que estarás orando por él, si tu amigo está sufriendo, háblale de Jesús y de la ayuda que él ha sido en tu sufrimiento; si tu hermana se queda sin trabajo, provee para ella de la manera que Dios provee en tu día a día. También te animo a utilizar la pulsera de colores que tenemos en Decisión, ya que es una manera guiada de compartir el evangelio y te ayudará a dar el paso que tanto nos cuesta a la mayoría, de invitar a las personas a aceptar a Jesús en su vidas.

El rechazo es inevitable, pero al igual que te pueden rechazar por ser cristiana, te pueden rechazar por cuestiones más banales que esa, así que no permitas que sea una impedimento a la hora de evangelizar. Jesús mismo fue rechazado, los discípulos fueron rechazados, así que para los que creen en Dios, el rechazo es solamente una confirmación de que estás en el camino correcto. 

“Muchos mensajes que enviamos por Facebook lo hacemos teniendo en cuenta que el mensaje llega a personas sin conocer a nuestro Padre, pero lo hacemos porque la palabra llega al corazón de gente que quizá tenga una necesidad sin importar su rechazo o su burla. Mi pregunta es: ¿debemos seguir enviando mensajes a pesar de todo esto?”

🗨️ Pregunta por Juan Luis

Hola Juan Luis, al leer tu pregunta automáticamente vino a mi mente el pasaje de 2 Timoteo 4:2 “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. El apóstol Pablo da instrucciones a Timoteo indicando que solo hay dos ocasiones en las que se debe predicar, anunciar la Palabra de Dios: ¡a tiempo, y fuera de tiempo! Es decir, ¡siempre! Nunca olvides que cuando compartes algo de la palabra de Dios, estás compartiendo una palabra que es “de Dios, es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” Heb. 4:12. La Palabra de Dios penetra hasta lo más profundo del hombre y puede quebrantarlo, iluminarlo y llevarlo a los pies de Cristo. De modo que te animo a que sigas con esa labor, sigue sembrando porque nunca sabes cuando la semilla caerá en la buena tierra y llevará fruto para la eternidad.

“Nosotros salimos a evangelizar una vez al mes, llevamos folletos con dirección y horarios de cultos y procuramos hablar con todos los que nos escuchan. Mi pregunta es: ¿cuál sería el mejor método para Evangelismo? Sugerencias de actividades.”

🗨️ Pregunta por Carmen

Lo que estáis haciendo está muy bien, pues busca “hablar” con las personas. Entregar solo publicidad sin hablar con la gente no es muy útil, pero cuando el objetivo es hablar, está muy bien. No hay un método mejor que otro. Todos los métodos que nos permitan hablar y compartir el Evangelio son válidos, por ejemplo encuestas. También actividades breves que atraen gente como baile, teatro, mimo, torneos deportivos, conciertos en colaboración con una organización local, talleres manuales, clases de inglés, etc., para luego regalarles una pulsera de colores y exponerles el mensaje de salvación.

Cada verano organizamos dos campañas evangelísticas en diferentes pueblos de España que tienen necesidad del evangelio. Llevamos 47 años probando diferentes actividades con el objetivo de que nos sirvan como plataforma para conocer a los ciudadanos y comunicar el mensaje de salvación: cine de verano, conciertos, festival para niños, caja roja, obra social y las que hemos mencionado con anterioridad. Las modas van cambiando y algunas actividades funcionan muy bien durante un tiempo y luego dejan de ser atractivas. Te aconsejamos que pienses en tu localidad, en las necesidades particulares que tiene y que te hagas la siguiente pregunta, ¿cómo puede mi iglesia beneficiar a mi localidad?

La clave está en “hablar” porque la conversión es fruto de la proclamación.

“¿Algún libro práctico de cómo evangelizar a las personas que de alguna forma son seguidores de ideas de la Nueva Era (New Age)?”

🗨️ Pregunta por Rosa

El Manual de Evangelización para el Siglo XXI escrito por David Burt te dará un visión amplia de la evangelización. Burt ha servido como misionero y obrero en España por más de 40 años, de modo que su experiencia tiene mucho valor. Sobre cómo evangelizar a los de la New Age no hay libros en español, pero si esta web aporta algunas respuestas https://www.gotquestions.org/Espanol/movimiento-nueva-era.html.

“¿Con cuál pregunta se puede abordar a una persona europea?”

🗨️ Pregunta por Sandra

Antes de abordar una persona con una pregunta creo que lo más importante es observar la necesidad. Independientemente de los factores concretos y cultura todos tenemos la necesidad de amar y ser amados. En Europa se puede sentir una pasividad y un relativismo generalizado sobre todo. Es un poco el sentimiento de: mientras lo mío esté bien y no se toque demasiado mi calidad de vida, estamos bien. Esa pasividad creo que está siendo nuestro peor enemigo ante las grandes preguntas de la vida.

Por otro lado, generalizar es un error ya que no es lo mismo la realidad de un valdepeñero que de un londinense, de un tinerfeño a alguien de Varsovia y lo más sabio es abordar de forma artesanal cada realidad. Jesús tenía un mensaje muy claro que compartir: “Arrepentíos, cambiad vuestra manera de vivir, de pensar, de actuar y volved a Dios porque el Reino de los cielos se ha acercado.” Para traer ese Reino, lo que vemos en su ministerio es que primero servía y cubría la necesidad de esa persona o el entorno para después colisionar esa realidad con el mensaje del evangelio.

Creo que ese es el patrón que debemos tener en cuenta en todo momento. Tenemos que ser sensibles al Espíritu Santo y hacerle parte integral de todo nuestro ser, a la misma vez que estamos alerta de la necesidad de esa persona o del contexto donde estamos. Creo en el poder que hay en el proceso de primeramente cubrir una necesidad para posteriormente abrir la conversación. Si no hemos generado la confianza o autoridad no hemos ganado el corazón de los demás para ser escuchados. Allí donde esas dos trayectorias se cruzan, la revelación del Espíritu Santo y la necesidad, se encuentra la pregunta con la que debemos de abordar a esa persona. Una buena pregunta para comenzar siempre es: ¿cómo estas?

Si quieres aprender más sobre cómo evangelizar de una manera eficiente, te invitamos a ser parte de la Cumbre Decisión Online 2024 y a aprender junto a conferenciantes como Marcos Vidal y Marta Durán sobre el tema “La Evangelización no ha muerto.” 

“Polarización” la palabra protagonista de 2023

“Polarización” la palabra protagonista de 2023

El lenguaje y el mundo de las palabras con sus significados van marcando y definiendo la historia de la humanidad. El lenguaje es activo y dinámico. Va evolucionando y aunque muchas palabras dejan de estar “en uso”, otras se van incorporando o tomando relevancia conforme a la realidad social, política y generacional.

En el 2023, la palabra “polarización” fue la que tomó el protagonismo y se decidió como la palabra del año según la Fundéu de la Real Academia de la Lengua. En su inicio estaba relacionado con el ámbito de la ciencia y la tecnología, pero a día de hoy en España, en Europa y nivel global, la palabra “polarización” se refiere a la división en bloques. Es orientar en dos direcciones contrapuestas y que denotan división, separación y discrepancia. Así es como nuestra sociedad está siendo afectada por esta “polarización” en el cotidiano vivir, el ámbito emocional, social y político de la gente. El mundo se está fragmentando cada vez más y todo está sucediendo frente a nosotros. La desconfianza, el miedo y la “bronca” están enfrentando a las familias, a los amigos, a los compañeros de trabajo y hasta los aficionados de tal o cual deporte.

Sabemos que el Evangelio ofenderá a algunos

Los cristianos, estamos llamados a una vida inclinada hacia la compasión y el acercamiento sincero con el mensaje de Jesús a aquellas personas y sociedades donde la obscuridad va ganando terreno. Hemos llegado a un punto en el que debemos tener cuidado con nuestras palabras para evitar herir los sentimientos de alguien o recibir críticas duras y que el amor sea, ahora más que nunca, nuestra bandera en cuanto a la comunicación y la relación personal. Sin embargo, sabemos que el Evangelio ofenderá a algunos, pero la verdad eterna que tiene vale la pena ser contada, compartida y ofrecida con miras hacia la salvación de muchos.

El Señor Jesús ya lo dijo en Juan 8:32 que conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres. Esa libertad espiritual que tanto necesita nuestro mundo está en nuestras manos y en nuestros corazones para ser compartida. Algunos tienen bastante talento para decir las cosas difíciles, pero necesitamos crecer para hacerlo con amor. Así el mensaje del Evangelio se va marcando en el corazón y en la mente de los que lo escuchan. Estamos llamados a ser prontos para oír y siempre listos para llorar junto a los que lloran. Así nos enseña Su Palabra. Debemos recordar lo que dice Proverbios 15:1 “La suave respuesta quita el enojo, pero la palabra áspera hace subir el furor.” Nuestras palabras deben apuntar hacia la unidad. Deben atraer y captar la atención del que escucha y evitar a toda costa que lo que sale de nuestra boca lleve a los demás hacia la polarización. Detrás de cada palabra, debe estar nuestro corazón que refleje de manera consistente al único que tiene el poder de cambiar y salvar, y ese es Cristo.

La clave para evitar la polarización

En un mundo cada vez más polarizado, es urgente la acción y la implicación del creyente en su entorno, poniendo en práctica y respaldado por la Palabra de Dios y el Espíritu Santo. La iglesia debe ser el lugar donde la confrontación y las diferencias humanas pasan a un segundo plano y el obrar del Espíritu Santo sea el que le dé identidad y propósito al pueblo de Dios. Ya lo dice la Biblia en Juan 13:35, que nos conocerán como discípulos de Jesús por el amor que nos tengamos los unos con los otros. La unidad y el amor, son la clave para evitar la polarización en medio del pueblo de Dios y también lo es en el lugar en el que se desarrolla tu día.

 

¿Y tú, qué excusas tienes?

¿Y tú, qué excusas tienes?

Durante más de quince años formé parte de una banda de música rock, Ancla-2, que se inició con la firme convicción de que la Palabra de Dios debía ser predicada en todo lugar. El más mayor de la banda tenía 16 años y el bajista, mi hermano Rubén, tan solo 10. A los pocos años de comenzar ya estábamos tocando en salas de conciertos, pubs y discotecas de varias provincias de España.

En verano del año 2006, como parte del programa de una campaña evangelística de Decisión en la población de Manlleu (Barcelona), mi grupo Ancla-2 actuaba en un parque público. El Ayuntamiento había proporcionado el escenario y habíamos estado toda la tarde montando el equipo de luces y sonido. Al llegar la noche comenzó el concierto. Decenas de personas se acercaron con curiosidad, y desde el escenario podíamos contemplar de manera privilegiada la curiosa escena: círculos de jóvenes haciendo botellón se entremezclaban con otros jóvenes con la camiseta de voluntarios de Decisión. El ambiente era festivo y no dudamos en cantar a pleno pulmón letras que hablaban de todo un poco pero del amor de Dios sobre todo.

Solo chapurreaba algo de español

En medio del frenesí del concierto Giles, un misionero americano recién llegado a España que solo chapurreaba algunas frases en español, se atrevió a acercarse a hablar con un grupo de jóvenes que estaban escuchando el concierto mientras bebían. Al día siguiente Giles, aún temblando de la emoción, nos compartía que durante casi una hora había podido mantener una conversación sobre Dios con aquellos chavales españoles. Al terminar aquella conversación Giles no podía explicarse de dónde había salido todo ese vocabulario y esa forma exquisita de construir frases gramaticalmente correctas. ¿Cómo un hombre de Chicago que llevaba tan solo unos meses en España había sido capaz de hablar del Evangelio con un grupo de jóvenes españoles durante casi una hora en medio de un concierto de rock?

Grupo Anclados en la campaña de Decisión en Manlleu

Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; porque soy tardo en el habla y torpe de lengua.  Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre? ¿o quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?  Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar. (Éxodo 4:10-12)

Nosotros teníamos todas las excusas del mundo: somos jóvenes, no somos un grupo de música conocido…

Giles también las tenía: no sé el idioma, no conozco la cultura, soy demasiado mayor…

Sin embargo, Dios usó a cuatro adolescentes con guitarras y a un misionero americano recién llegado para sembrar la semilla del Evangelio en Manlleu, una población sin iglesia evangélica hasta aquel momento.

¿Y tú, qué excusas tienes?

Ven y ve

Ven y ve

Nací en una familia cristiana que conoció el evangelio en la época de la dictadura en España. Muchas personas lo escucharon en reuniones clandestinas, pero el interés se fue perdiendo. Algunos se apartaron por miedo, otros huyeron a Francia y otros simplemente no encontraron lo que buscaban.

Así que, años después, yo crecí en una iglesia compuesta únicamente por la familia de mis padres y la de mis tíos, en la pequeña ciudad de Béjar, al sur de Castilla y León. De tarde en tarde íbamos a la iglesia de Salamanca, que está a una hora de coche, a algún acontecimiento especial. Era como ir de viaje al otro lado del mundo; solo ocurría una vez cada ciertos años (hoy voy todos los días a trabajar allí). Esa iglesia era el único contacto que teníamos con otros cristianos evangélicos, y una vez al mes venía alguno de sus responsables a visitarnos.

Cuando la adolescencia llamó a mi puerta, empezaron a surgir en mi mente pensamientos acerca de cómo podría encontrar algún día una pareja con la que compartir una familia. Me topé de frente con la gran dificultad de conocer alguna chica dentro de la fe que mis padres me habían inculcado, pues aunque yo no había hecho de esa fe algo personal, sí que entendía la importancia trascendental de esas creencias y el gran error que supondría dejarlas de lado a la hora de tomar una decisión tan importante como con quién pasar el resto de mi vida.

Y así llegué a mi juventud. La iglesia para mí era una obligación de los domingos y no dudaba en evitar la reunión rutinaria de los jueves con cualquier excusa. Yo cumplía unos ritos religiosos aprendidos sin implicar demasiado mi corazón en ellos.

La campaña de Decisión en Béjar

En esa época, por una serie de circunstancias, los responsables de Decisión eligieron nuestra ciudad para venir a hacer la campaña de verano de 1987. El eslogan de la campaña era: “Ven y ve”.

Muchos bejaranos vinieron a los actos de la campaña y por la misericordia de Dios vieron algo que les atrajo poderosamente. Fue toda una revolución. Decenas de personas empezaron a venir a un nuevo local que se tuvo que alquilar poco tiempo antes. Entre ellas, muchos jóvenes llenos de alegría e interés. Las reuniones se multiplicaron; todos los días había alguna a la que los asistentes estaban deseando ir y que no querían que acabara.

Yo me encontraba fuera de lugar, era un extraño en mi propia casa. Podía ver cómo mi familia se contagiaba de ese ambiente y yo me daba cada vez más cuenta de que me estaba quedando fuera. No entendía que el mensaje que llevaba toda la vida en mi cabeza pudiera producir ese interés, esa alegría, esa vida. Pero con el tiempo Dios utilizó todos aquellos cambios para llevarme a aceptar a Cristo como mi salvador personal, y no solo como un conocimiento aprendido.

Además, entre todas las personas que comenzaron a estudiar la Biblia y a reunirse en torno al evangelio, Dios llevó a la iglesia a una muy especial para mí: Montse, la que hoy es mi mujer, con la que comparto mi vida y dos hijas.

Desde entonces procuramos ir a colaborar a las campañas de Decisión como agradecimiento a lo que hicieron el verano de 1987, pero también convencidos de que el trabajo de llevar el evangelio a otras personas, cambia vidas de forma real y palpable.

Un milagro imposible de imaginar

Para mí, fue un milagro imposible de imaginar a nivel humano y el caldo de cultivo adecuado para ver mi auténtica necesidad y poco a poco acabar entregando mi vida a Cristo.

Para mi mujer, fue un descubrimiento eterno que cambió su vida radicalmente, que la llevó de la muerte a la vida. Una vida con propósito, aceptación y esperanza.

Para mi iglesia, fue un antes y un después.

Hoy en día tenemos en la iglesia fotografías de nuestra historia. En esas imágenes hay personas que Dios nos envió para traernos vida, enseñarnos, animarnos y cuidarnos (desde los años de la dictadura, hasta hoy), a las que estamos muy agradecidos. Y en algunas, ocasiones cuando compartimos tiempo juntos, alguien recuerda con un brillo especial en los ojos cómo fue aquel encuentro con el evangelio en un momento tan crucial para su vida en el que una persona con una sonrisa les dijo “Ven y ve” (Juan 1:46).

En la cárcel, de rodillas, todo cambió

En la cárcel, de rodillas, todo cambió

José Peláez se enteró de mi deseo de entrar en la cárcel para ayudar a los presos. Para entrar como capellán necesitaba una invitación desde dentro de la cárcel, y realmente no sé cómo José Peláez se enteró de que yo existía, pero me invitó. Al final, conseguí mi permiso. La cárcel tenía ocho módulos y yo tenía que visitar módulo tras módulo. Gracias a Dios, pronto se añadieron algunas mujeres conmigo para visitar también el módulo de mujeres.

Al entrar en el módulo de José Peláez con mi traje y corbata en aquel entonces, le vi en la “biblioteca” de la cárcel, donde curiosamente no había ningún libro ni periódico. Esto pasó en el mes de febrero, y hacía mucho frío. No obstante, se reunió un buen grupo de personas conmigo y José Peláez, quizás unos 40 a 50 reclusos. Yo les prediqué y al final hice una preguntaba a José: ¿Crees en Jesucristo? ¿Quieres entregarte a Jesucristo? El respondió que “sí”.

En aquel tiempo yo no conocía la vida en la cárcel, pero le dije a José; “De acuerdo vamos a arrodillarnos tu y yo aquí y orar a Jesucristo”. Nos arrodillamos y oramos y José entró en la vida con Jesucristo. Después José me contó como él “sudaba” en el frío, porque se arrodillaba delante de muchos reclusos en la cárcel. Lo peor en la cárcel es ser llamado “gallina” o mostrarse débil. Esto le afectó profundamente, pero se entregó de corazón. Jesucristo le transformó y José le siguió hasta el día de su muerte, unos 20 años después. 

Cómo José entendió el evangelio de Jesucristo

José entendió el evangelio a través de la Biblia y la literatura que le llevé. Me dijo que entendió lo que Jesucristo había hecho por medio de una historia del Oeste Salvaje de Estados Unidos. La historia trata sobre dos hermanos gemelos que eran idénticos por fuera, pero muy diferentes por dentro, vivían en un pueblo del Oeste de Estados Unidos. Un gemelo era cristiano e iba a la iglesia y vivía una vida piadosa. El otro era un bebedor, jugador e inmoral. El segundo, estaba un día en el bar, se enfadó con un hombre en la barra, y le apuñaló con un cuchillo, y el hombre murió. Había muchos testigos en el bar, y el hombre salió corriendo, y se fue a las afueras del pueblo, donde vivía su hermano gemelo. Su hermano estaba vistiéndose para ir al culto, cuando entró con fuerza su hermano y en pocas palabras  le contó lo que le pasó. Su hermano le dijo, toma mi camisa y dame la tuya ensangrentada. Justo tuvieron tiempo de cambiarse, cuando alguien entró detrás para agarrarle. Dijeron, es el que lleva la camisa ensangrentada, ¡apresadle! Le llevaron a la cárcel y el hermano culpable se fue a la montaña.

En el Oeste Salvaje normalmente, en los pueblos pequeños, tenían un alcalde que hacía el papel de juez. Al otro día se hizo un juicio rápido. Hubo muchos testigos que reconocieron al culpable, de modo que rápidamente le juzgaron, le ahorcaron y   enterraron. Al final, el hermano se enteró del asunto, y al entrar en el pueblo, dijo al “juez” que se habían equivocado. Pero el juez le dijo que este asunto ya estaba arreglado y pagado. Entonces, el hermano dijo: “Hermano, al igual que tu cogiste mi camisa, yo llevaré tu camisa”. En este momento tuvo una conversión verdadera, y comenzó a vivir la vida de su hermano en la iglesia hasta su muerte.

José Peláez me dijo, que con esta historia entendió que Jesucristo tomó su camisa, y le dio a él su vestido de justicia. José Peláez estaba declarado justo y limpio, por el poder de Jesucristo; porque Jesucristo se llevó todos sus pecados. Esto fue la base de su salvación y conversión.  

Cuando José salió de la cárcel se fue a un centro de rehabilitación. Después, vino a nuestra iglesia y se casó con una mujer de la congregación. Tanto él, como yo tuvimos hijas al mismo tiempo. Después se trasladó con su esposa a Córdoba, donde unos 15 años después de ir allí murió en el hospital. 

Debemos evangelizar porque da fruto

Tanto José como yo evangelizamos y predicamos el evangelio de Jesucristo. José compartió el Evangelio con su hermano Luis, que también se acercó a la iglesia. Tú y yo debemos sembrar estas “buenas noticias” en los corazones de nuestros familiares y amigos. Lo hacemos con fe en Jesucristo, porque es una buena semilla que da vida eterna.

Jesucristo nos mandó: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Marcos 16:15). Esta historia es un ejemplo de lo que Dios hace. Yo obedecí y él lo respaldó y salvó a José de una forma milagrosa. Yo no tenía poder para cambiar a José, pero sí podía obedecer a Dios, salir y predicar. El resto lo hizo Jesucristo. ¡Bendito sea su Nombre! No hay otro nombre en la tierra que puede salvar al hombre de sus pecados (Hch.4:12).

Por Johan Carlsén, actualmente trabajando en Bigastro (Alicante)
Cuando Johan estudiaba en un seminario evangélico en Suecia, Dios le dijo audiblemente “Vete a España”; un país que no conocía. Fue con su esposa a España en 1976 para aprender el idioma en Costa del Sol. Eran muy jóvenes. El 1 de enero 1979 llegaron a Castellón de la Plana. Junto con cinco hermanos en el lugar comenzamos a levantar una iglesia. Evangelizó utilizando muchos métodos: radio, folletos, muchos folletos, teniendo un puesto en el mercadillo, haciendo campañas de evangelización, y también comenzando a ir a la cárcel. Hoy, después de más de 40 años de ministerio, Johan ha fundado varias iglesias y sigue trabajando en la plantación de nuevas. 

Te bendecimos España

Te bendecimos España

No todos los países tienen el privilegio de tener su nombre escrito en la Biblia. La palabra España como tal, aparece dos veces en el Nuevo Testamento. Pero si nos ponemos un poco tiquismiquis la palabra Tharsis empieza a sonar desde el primer libro de la Biblia en los descendientes de los hijos de Noé (Génesis 10:2-4). El rey Salomón tenía una flota de barcos en Tharsis (1 Reyes 10: 21-22). Josafat también mandó hacer barcos de Tharsis (1 Reyes 22:48, 2 Crónicas 20: 35-36). El profeta Jeremías hace también referencia al poderío de España (Tharsis) (Jeremías 10: 7-9). Ezequiel también habla del comercio con Tharsis (Ezequiel  27:12).Isaías menciona España(Tharsis) como un lugar de poder que será rebajado por Dios (Isaías 2:12-16) Barcos de España(Tharsis)llevarán a su pueblo de vuelta (Isaías 60:9). El libro de los salmos hace referencia también en el Salmo 48:72. El libro Cantar de los Cantares 5:10-14 y el conocido momento donde Jonás decide irse a Tharsis en vez de ir a Nínive.[1]
Así que no son solo dos menciones. El mundo desde sus inicios ha tenido a España en la mente como una nación poderosa en lo material, un lugar donde millones de personas eligen está nación por su belleza y venir de vacaciones. Pero también es conocido como uno de los países con muchos problemas. Y uno de los mayores problemas es su falta de fe en Jesucristo. La tradición católica, la política, el bienestar económico, el fútbol, el amor al dinero y las apuestas, la libertad sexual, el mundo de la droga, la trata de personas, la infidelidad…  han tapado la fe y la esperanza del evangelio. Pero su iglesia ora, se mueve, se da por el necesitado, se da por el enfermo, se da por todo el mundo. La iglesia ora por España clamando por un cambio, clamando por salvación para esta nación.
Te pido que dediques unos minutos a bendecir España y aunque sea en la distancia, oremos juntos:

Señor Jesús, te reconocemos como Rey y Salvador de nuestras vidas.
Bendice España y trae salud. Da sabiduría y dirección a nuestro gobierno.
Cuida a los enfermos en los hospitales y protege a los niños en las escuelas.
Guarda a nuestros mayores. Bendice las familias y los jóvenes trabajadores.
Te pedimos por tantos que no te conocen en esta nación, que puedan conocerte de verdad.
Rompe con su orgullo, sus miedos y sus clichés falsos sobre ti. Te suplicamos que salves España.
Te pedimos que muevas a tu iglesia a la calle a anunciar que estás vivo y que tú, solamente tú, eres el camino al Padre.
Espíritu Santo te pedimos que te muevas en tu iglesia con poder, levantando jóvenes apasionados de alcanzar pueblos y ciudades que todavía no tienen una iglesia.
Dios cambia nuestra nación, mueve a tu iglesia.
Te amamos, en el nombre de Jesús te lo pedimos, amén.

[1]https://www.religionenlibertad.com/blog/31822/de-las-referencias-a-espana-muchas-mas-de-las-que-nadie.html

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