fbpx
5 cambios en nuestra sociedad para que esto no vuelva a suceder. #BlackLivesMatter

5 cambios en nuestra sociedad para que esto no vuelva a suceder. #BlackLivesMatter

Es bastante triste la situación de racismo que se vive alrededor del mundo, no solo en los Estados Unidos de América. La muerte de George Floyd es la punta del iceberg. Tras su muerte injustificada producida por un policía de Minneapolis se ha producido una escalada de acontecimientos que nos llevan a muchos a ver que algo no está funcionando. Por esto queremos aportar nuestro granito de arena proponiendo 5 cambios en nuestra sociedad para que esto no vuelva a suceder.

1. Acercarse a Jesús todos los días

Parece un cliché, pero no es así. Jesús es el creador de todos los seres humanos, el ama a todos incondicionalmente de su piel, su sexo, sus pensamientos, (Juan 3:16). Una vida que pasa mucho tiempo con Jesús, influirá en respeto y amor a las personas de su alrededor.

2. Educa desde la niñez

Somos responsables tanto en casa, como en las escuelas dominicales y el púlpito de hablar sobre el racismo y dar a conocer la opinión que tiene Dios sobre esto. (Santiago 2:1) Educa a tu familia a crecer en respeto a todo el mundo y hablar en contra del racismo con argumentos.

3. Crea oportunidades

Da espacio en tu iglesia a personas que han sufrido racismo. Ellos son los que tienen que hablar, y nosotros tenemos que escuchar. Tristemente se les da muy poca oportunidad a las personas que han sufrido racismo a opinar sobre el tema y a expresar como se sienten.

4. No te calles

El silencio en estos temas es dañino. Por ejemplo, cuando a tu hijo le hacen daño y está llorando desconsoladamente porque han sido injustos con él, y tú no haces nada. Le miras, pero no le consuelas, no le abrazas, no le defiendes. Es lo mismo, el silencio no es la solución y duele.

5. Ora

La oración es el mayor poder que tiene la iglesia. Todo cambio empieza en la oración del pueblo de Dios.

Toda vida importa para Dios.

 

David de Lago

Photo by Koshu Kunii on Unsplash

5 Lecciones que aprendí en el hospital mientras luchaba con el Covid-19

5 Lecciones que aprendí en el hospital mientras luchaba con el Covid-19

El 19 de marzo de 2020 ingresé en el hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes en Madrid con una neumonía provocada por el virus Covid-19. Es probable que nos contagiásemos en el viaje que realizamos la semana anterior al desierto del Sahara para repartir las cajitas con regalos, material higiénico y escolar de Operación Niño de la Navidad entre los niños refugiados.  Estuve ingresado siete días, un tiempo relativamente corto comparado con muchos otros pacientes con el mismo cuadro. No obstante, tuve tiempo para reflexionar, orar y aprender varias lecciones.

1. Aceptar que Dios es bueno aunque permita que sus hijos sufran calamidades

En la teoría esta enseñanza no es nueva. La vemos en la Biblia y aquellos que ya llevamos años en el camino del Señor. Hemos conocido a creyentes santos, gente maravillosa, que ha sufrido enfermedades horribles y agonías interminables.  Pero es diferente cuando te toca a ti estar en la cama del hospital, aislado, con la mascarilla de oxigeno, débil, con fiebre y un agotamiento extraño que apenas te permite moverte. Inevitablemente se te pasan por la cabeza mil dudas y preguntas que debes responder. Como decía Lutero “no podemos evitar que las aves vueles sobre nuestras cabezas, pero sí que hagan nido”. En esa batalla la lectura de varios Salmos fue sanadora, pues me afirmaron en la verdad de un Dios todopoderoso que es nuestro refugio y fortaleza, nuestro auxilio en las tribulaciones (Salmo 46).   Un Dios bueno que gobierna los tiempos y cuya soberanía se expresa desde el amor y la misericordia manifestados en Jesús.

2.- Afrontar la cercanía de la muerte desde la certeza del propósito de Dios para mí vida

Dejé de ver los telediarios durante los días que estaba hospitalizado.  Ver crecer el número de fallecidos realmente me creaba ansiedad y temor, sobre todo los primeros días en que estaba muy débil y respiraba con gran dificultad. La muerte rondaba los pasillos de aquel hospital y yo era consciente de que podría venir a por mí también, dado que tenía factores de riesgo graves como son hipertensión y afecciones cardiacas.  De modo que tuve que prepararme para ese posible momento. Clamé a Dios pidiendo que protegiera mi vida y la de mi familia pues mi esposa también estaba contagiada, además mi hermano mayor, su esposa y mi madre estaban ingresados en otro hospital.  Las horas se hacen muy largas cuando estás ingresado y aislado de modo que había mucho tiempo para orar y así lo hice. Hablé con Dios. Le dije “Señor, si tu propósito para mi vida ha llegado a su fin, dame fuerzas para afrontar mi partida, pero si todavía tienes algo para mi, aquí estoy, haz tu voluntad en mi”.  Lo dije con lágrimas en los ojos y con temor. No soy un santo ni tan maduro como me gustaría, pero esas fueron mis palabras cada vez que la idea de la muerte rondaba mi mente. Curiosamente una frase de Jesús me confortaba en esos momentos “Aun vuestros cabellos están todos contados” (Mateo 10:29).

3.- El poder de la alabanza para calmar la ansiedad

La música siempre me ha gustado y emocionado. Algunos recordarán que de joven grabé un cassette. Ahora suena a chiste, pero en aquella época fue todo un hito.  Dirigí el coro de mi iglesia durante varios años y también el grupo de alabanza durante el culto. Alabar a Dios siempre ha sido algo muy terapéutico para mi, pues me permite hacer una especie de catarsis ante Dios que me conecta con El y genera, a veces gozo y alegría, otras contrición y arrepentimiento, pero siempre el resultado es paz interior. De modo que ya conocía el poder de la alabanza y la gratitud a Dios, pero nunca lo había experimentado a un nivel tan intenso. En cuanto comenzaba a escuchar una canción de alabanza en YouTube, las lágrimas comenzaban a regar mis mejillas y un gozo que sobrepasa todo entendimiento llenaba mi corazón. De modo que acudí a esa fuente con frecuencia y disfruté de esos “ríos de agua viva” a menudo, pues realmente calmaban  mi ansiedad y sentía muy cerca la presencia de Dios a mi lado. Cada palabra que escuchaba producía un eco en mi interior que afirmaba las grandes verdades y promesas de Dios, que son, sin lugar a dudas, “el ancla del alma” (Hebreos 6:19).

4.- El amparo de la oración del pueblo de Dios

A penas miraba mi teléfono móvil los primeros días ingresado, de modo que no era consciente del movimiento de oración que había explotado a mi favor. Tampoco pude responder a cientos de amigos que me mandaron mensajes de ánimo por Whastapp. Cuando empecé a encontrarme mejor, me di cuenta que se había generado una especie de tsunami de oración por todo el mundo clamando a Dios por mi salud y la de Jane, mi esposa. Me sorprendió y me bendijo mucho tanto cariño. Hermanos con los que no había hablado por años me mandaron mensajes, otros me llamaron para decirme que estaban orando por mi o sólo para expresarme su alegría cuando me dieron el alta en el hospital. Incluso amigos de la infancia, que apenas recordaba sus nombres, me expresaron su afecto. Fue una bendición sentirme tan arropado y cubierto por las oraciones de miles de hermanos, que aún hoy siguen escribiéndome e interesándose por mí. Esas oraciones me animaron mucho, me fortalecieron y estoy seguro que son una de las causas de mi pronta recuperación. Una vez más quiero agradecer a Dios por ese amparo de oración.

5.- El gran regalo de Dios que son las cosas sencillas de la vida

Nadie hubiera imaginado cuando comenzó el año que nuestro mundo se pararía por completo. Teatros, cines, centros comerciales, bares, hoteles, etc. todo cerrado y todos encerrados en nuestras casas.  Estar aislado en una habitación del hospital te hace añorar con fuerza cosas tan sencillas como un beso o un abrazo, jugar con los nietos o simplemente pasear.  Anhelas que te den el alta para volver a la normalidad y disfrutar de esas cosas sencillas, pero desgraciadamente el confinamiento nos las ha robado varias semanas y muy probablemente el distanciamiento social impida que volvamos a disfrutar de ellas por mucho tiempo.  Ya llevo varias semanas en casa y os aseguro que se ha renovado en mi la gratitud a Dios por cada uno de esos regalos. Me preocupa que pase el tiempo y llegar a acostumbrarme a ellos, darlos por sentado, olvidarme de expresar mi gratitud a Dios por el sol cada mañana, un café caliente y el abrazo de mi esposa, porque como dice la Biblia “Todo lo bueno y perfecto que se nos da, procede de arriba, del Padre de las luces”. (Santiago 1:17)

José Pablo Sánchez
Director de Decisión

El drama de la España no alcanzada según el último padrón

El drama de la España no alcanzada según el último padrón

El nuevo padrón desvela un gran aumento de pueblos importantes sin testimonio evangélico. En la actualidad en España hay 331 pueblos de más de 5000 habitantes sin Iglesia Evangélica que tampoco tienen una iglesia cercana a menos de 5 Km. Así, más de 10 millones de españoles viven en pueblos no alcanzados, según los datos de la entidad Decisión actualizados en abril de 2019.

Esta conclusión nace del trabajo que Decisión ha realizado con el último padrón para poner al día la estadística de los pueblos españoles sin Iglesia Evangélica.  Esos datos han sido filtrados con la base de datos de la Federación Protestante FEREDE, los propios datos que la entidad posee en su trato con las iglesias, la información que Evangelismo a Fondo ha elaborado y posteriormente han sido revisados por expertos en cada una de las Comunidades Autónomas.  El resultado demuestra que de los 8.131[i] pueblos que hay es España, el 92% no tiene Iglesia Evangélica establecida todavía.

Cambios muy importantes en el padrón

Los datos del padrón han sufrido cambios drásticos en los últimos años. La España rural se ha quedado vacía, con una fuerte aceleración de los flujos migratorios internos hacia las grandes ciudades, de modo que provincias como Madrid, ha visto como pueblos pequeños de menos de 5.000 habitantes multiplicaban su población.  Así, Madrid ha pasado a ser una de las provincias más necesitadas para la plantación de iglesias evangélicas. Igual ha sucedido en todas las grandes capitales de provincia. Estos cambios están dibujando un nuevo panorama para la estrategia misionera que abre nuevas oportunidades estratégicas para la plantación de iglesias en el entorno de grandes ciudades. No obstante, el desafío de alcanzar los pueblos entre 5.000 y 20.000 habitantes lejos de las capitales de provincia, sigue en píe y continúa siendo una de las grandes carencias de la misión en España. Incluso cuando todavía hay varios pueblos que superan los 30.000 habitantes sin testimonio evangélico.

 

 

 

 

 

 

 

 

La  información sobre los pueblos de más de 5000 habitantes sin iglesia evangélica se mantendrá al día a través de la página web www.unaoracionpor.es y en inglés www.aprayerforspain.org donde también se encuentran recursos como videos sobre la diversidad y la necesidad de cada una de las autonomías españolas.

Una de las pasiones de Juan Blake, el fundador de Decisión que partió con el Señor hace un año, eran las matemáticas aplicadas al Reino de Dios. Le gustaba contar el número de veces que una palabra salía en la Biblia, el número de kilómetros que había hecho en su viajes para predicar el Evangelio y cómo no, el número de pueblos sin iglesia evangélica en España.  Fruto de su visión nacieron los primeros mapas y folletos con los pueblos no alcanzados, que se imprimieron en la imprenta que Decisión tenía por aquel tiempo en el sótano de sus oficinas. A lo largo de los años Decisión ha seguido investigando, actualizando y publicando la información sobre los pueblos sin testimonio con el propósito de sacar a la luz las necesidades de la evangelización de España. Muchos de esos pueblos ya tienen hoy iglesia evangélica, pero como puede comprobarse en el mapa, la necesidad sigue siendo dramática y de forma muy especial en los pueblos apartados de las grandes ciudades.

Crecimiento de las Iglesias Evangélicas en España

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En los últimos años se han puesto en marcha varias iniciativas para la plantación de iglesias. Movimientos como M4 o Red de Multiplicación están movilizando a una nueva generación de plantadores que están estableciendo nuevas iglesias evangélicas. Las estadísticas del Ministerio de Observatorio del Pluralismo Religioso en España, dependiente del Ministerio de Justicia, muestran este progreso, siendo la confesión evangélica con 4.063[ii] lugares de culto abiertos la segunda confesión con mayor presencia en el país después de la católica. Un crecimiento que se ha mantenido en los últimos años pues en 2013 había 3.521 lugares de culto. La confesión musulmana también está creciendo en España y en la actualidad tiene 1.654 mientras que en 2013 tenía 1.308.

El desafío de alcanzar a los españoles autóctonos 

Una parte importante del crecimiento de las iglesias evangélicas ha sido favorecido por la inmigración que representa en muchas congregaciones más del 68% de los miembros como es el caso de Madrid[iii]. Es una nueva fuerza que está fortaleciendo el desarrollo del movimiento evangélico español.  No obstante, el gran desafío es continuar creciendo y de forma especial entre la población autóctona que sigue muy enraizada en la cultura del pasado y que viven en los pueblos que aparecen en el nuevo directorio publicado por Decisión

[i] https://ssweb.seap.minhap.es/REL/frontend/inicio/municipios/all/all

[ii] http://www.observatorioreligion.es/directorio-lugares-de-culto/index_graficos.php

[iii] Piedrahita Gabriel “Estudio Censal de la Religión Evangélica-Protestante en la Comunidad de Madrid” REVISTA PROTESTANTE DE TEOLOGÍA, Vol.4.1, 2018. pág. 113

Evangelizando con el corazón de manera inteligente

Evangelizando con el corazón de manera inteligente

Durante el Siglo XX se puso en auge el tema de la Inteligencia Emocional.  A Daniel Goleman se lo considera el “gurú” sobre este tema.  El planteamiento de esta teoría confrontó y dio un giro a muchas formas de pensar sobre el tema de la inteligencia del ser humano.  Esta teoría permitió a profesionales, padres y educadores ver más allá de un simple número asociado al coeficiente intelectual, altamente promovido durante varios años atrás en el ámbito de la psicología y la educación.

La Inteligencia Emocional es imprescindible y muy necesaria para el día a día, ya que estamos hablando de la forma de ser y de reaccionar de la persona como ser humano, es decir, su calidad humana, independientemente de sus calificaciones, “logros” académicos y educativos.  De hecho, la inteligencia emocional permite a la persona mantener un sano equilibrio entre sus aptitudes, actitudes y destrezas, tanto las naturales como las desarrolladas, con su interior y manera de ver la vida y su forma de relacionarse con sus semejantes.

Aunque la teoría de la Inteligencia Emocional no se enfoca en lo espiritual, si que tiene mucho que ver con  el corazón y el alma del ser humano.  Hay 11 puntos o características que esta teoría resalta en la persona con una correcta y productiva inteligencia emocional:

  1. Interés sincero por conocer a gente nueva (empatía).
  2. Conocimiento de las fortalezas y debilidades propias. (saber en qué debo mejorar)
  3. Prestar atención en lo que te dice la otra persona. (atención sincera para relaciones sólidas)
  4. Conocer y saber por qué te enfadas. ( reacciones acorde a la situación)
  5. Buena relación con la mayoría de las personas de tu entorno. (relaciones efectivas y afectivas)
  6. Te preocupas por ser mejor persona (identidad moral definida)
  7. Ayudas a las demás personas con alegría y amor. (amor  sincero por el prójimo)
  8. Conoces las expresiones faciales de las otras personas. (saber estar, callar y apoyar al otro)
  9. Cuando tropiezas, te levantas rápido. (vivir con esperanza en el futuro aún y a pesar de las circunstancias)
  10. Confías en tu instinto. (la experiencia y tu corazón satisfecho son la base)
  11. Sabes decir “no” sin herir. (sinceridad marcada por el amor hacia el otro).

Jesucristo es un experto en apuntar y trabajar en el corazón de la persona y llevar a la práctica al inteligencia emocional.  Así nos lo demuestra el Evangelio y las historias reales que ahí se relatan.  Siempre estuvo dispuesto a ponerse en la situación del otro sin actitud de juicio y condena, sino todo lo contrario. Jesucristo hizo uso de su inteligencia emocional para llegar al corazón de las personas, mostrándoles la verdad que Dios da para bien de cada uno y su entorno.  Así lo hizo con la mujer adúltera y su conocida respuesta “Ni yo te condeno. Vete y no peques más” (Juan 8:11). También con Zaqueo, el jefe de los cobradores de impuestos, a quien todos odiaban por su trabajo pero a quien el mismo Jesús le dijo: “Yo, el Hijo del hombre, he venido para buscar y salvar a los que viven alejados de Dios” (Lucas 19:10). No podemos olvidarnos del leproso, quien con un corazón humilde se dirigió a Jesús pidiéndole ser limpio y con sólo extender su mano, Jesucristo lo tocó y  habló diciendo “Queda limpio” y al instante quedó sano. (Mateo 8:2,3). Enfrentó a la misma muerte y así se lo hizo saber al dirigente judío quien llegó, se arrodilló y le pidió a Jesús por su hija muerta. Jesús le dijo que la Vida está en Él. A pesar de las burlas de los incrédulos,  Jesús tomó de la mano a la niña, y esta se levantó. (Mateo 9:25).  Un milagro que sólo Cristo puede hacer.

El Evangelio nos cuenta muchas historias más en las que Jesucristo da valor a cada persona que pasó por su camino. Él trabajó con amor y de manera directa en sus corazones y su mente, siempre con la intención de que la persona encuentre su salvación y vida eterna.  Fue sensible a la necesidad y asertivo en sus palabras, gestos y acciones.  Como creyentes tenemos el privilegio de mostrarnos y obrar como Jesús lo hizo.  Todos somos llamados a ser como Él y tú también puedes. Anímate y pon en práctica en tu vida los siguientes pasos: *

  1. Estudia la Biblia de manera intencional y consciente. Alimenta de ahí tu espíritu.
  2. Ora y habla con Dios cada día. Cuéntale tus temores y agradece por lo que tienes.
  3. Confía en el Espíritu Santo como la mejor guía para tu vida y la de tu prójimo.
  4. Adora a Dios regularmente con tus talentos, tus posesiones y tu vida.
  5. Sirve a otros y se parte de la solución, no del problema.
  6. Conquista tus dudas y tus temores recordando el sacrificio de Cristo en la Cruz.

La inteligencia emocional es necesaria en este mundo y la mejor forma de desarrollarla es cuando dejas que el Espíritu de Dios sea el que transforme, modele y guíe tu vida. Te recomendamos la *Guía de Discipulado: Cómo seguir a Cristo” para que sepas cuáles son los primeros pasos para crecer y ser como Jesús conforme a lo que la Biblia nos instruye.   (https://decision.plus/folletos/)

¿Hay que hablar del infierno cuando evangelizamos?

¿Hay que hablar del infierno cuando evangelizamos?

Mi respuesta rápida es Si, es necesario. No podemos hacer una presentación del evangelio completa sin hablar del lugar donde el pecado nos lleva después de la muerte. Si no se comunica la consecuencia del pecado, seguramente ninguna persona entienda el mensaje del evangelio. Porque básicamente el evangelio es para sacar al ser humano del pecado y del futuro infierno al que está destinado. Por eso murió Jesús en la cruz, por amor a nosotros para que no seamos condenados a una eternidad apartados de Dios.

Es verdad que cuando solo hablas del cielo, indistintamente si pronuncias la palabra infierno o no, estás hablando de ello. Estás intentando comunicarle el mensaje que le va a llevar al cielo. Y es ahí donde nuestra mente asocia que la persona está en el lugar que no quieres pronunciar. El infierno va anclado a la palabra cielo, porque es el opuesto. Igual que hablas del color blanco sabes que hay un opuesto, el negro.

No hay que tener miedo para hablar sobre este tema.

 

Hay que ser comprensible y sensible con el tema. No podemos ir condenando a las personas con furia o alegría, o sin ninguna sensibilidad, Jesús nunca lo hizo así, no podemos condenar, porque nosotros no somos quienes condenamos, no es nuestro llamado. Nosotros no podemos condenar a nadie a ir al infierno.

Un profesor mío del seminario siempre nos decía una frase. Decía que no es fácil de entender, pero la verdad es que…

“Las personas que van al infierno, es porque han decidido ir al infierno.”

 

Toda persona a lo largo de su vida va a tener la oportunidad de escuchar el evangelio de una manera o de otra. Dios es justo y da la oportunidad a todo ser humano. Por situaciones o por palabras o cualquier otra cosa, Dios da la oportunidad de elección a cada persona. Nuestro cuerpo está diseñado para ser eterno, tiene un ADN del Creador que aunque por muy ateo que sea la persona le va a ser imposible negar que hay una Divinidad que lo creó, no puede cortar ese cable, pero si puede poner pecado en medio para tapar esa realidad. Por lo tanto siempre va a ver una respuesta,  si o no.  No es algo de medias tintas.

Entonces cuando prediques el evangelio, aunque no menciones la palabra infierno, estarás hablando de ello sin que te des cuenta. Aunque no estés haciendo una descripción del lugar. Pero te animo que hables del infierno, para que expongas que Jesús nos ha librado de ese sitio y nos ha regalado una vida eterna y plena con Dios.

Recomiendo la Biografía de Billy Graham para tener un mejor entendimiento. Haz click [ aquí ] para conseguir el tuyo.

David de Lago

Photo by Aziz Acharki on Unsplash y Photo by Johannes Plenio on Unsplash

Abrir chat
¿En que podemos ayudarte?
Hola, ¿cómo podemos ayudarte?