Aunque la palabra pecado no es popular hoy día, el pecado es una triste realidad que vive la sociedad, el ser humano.

En la Biblia una de las definiciones de pecado es “errar al blanco”, como si disparamos una flecha y esta se desvía de su destino.  Hemos sido creados por Dios para tener una relación con El, y el prescindir de esta relación es lo que la Biblia llama pecado “fallar al blanco”.

En la sociedad, en la vida, en nosotros mismos se ve la realidad del pecado: las malas relaciones, el rencor, odio, maltratos y mil problemas mas que están ahí y que nos afectan de muchas maneras.  “Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos 3:12).

El pecado afecta nuestra relación con Dios, con el prójimo y con nosotros mismos, quita la paz, divide la personalidad.

Esta realidad del pecado es la razón por la que Jesús vino al mundo a morir en la cruz y pagarlo por nosotros, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en él crea no se pierda mas tenga vida eterna” (S. Juan 3:16).  Esta es la esperanza para nuestras vidas, el comienzo de una vida con Jesucristo, venciendo al pecado y contando con sus recursos para cada circunstancias en las que nos podemos encontrar.

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